Antón Villar Ponte fai unha recensión de D'Outono na revista Alfar da Coruña

D´OUTONO. Colección de sonetos de Gonzalo López Abente. La Coruña.- 1925

 

Ciego ha de ser, y bien ciego, quien no vea cómo en Galicia existe un verdadero renacimiento de su idioma natural, no igualado jamás. Desde la última década del siglo X Ven que comenzó la decadencia del gallego, por circunstancias de todas conocidas, nunca, cual en el momento presente, ha vuelto a escribirse tanto en la lengua vernácula. Hasta la época de los Reyes Católicos, aquella lengua fue una lengua culta. Después dejó de serlo, para trocarse única y exclusivamente en instrumento de expresión rústico-popular. Con los poetas precursores del pasado siglo tornó al recobro parcial de su perdido prestigiocuyos hitos de oro perduran en los Cancioneros- y ahora parece ir camino de una fecunda perpetuación y de una admirable palingenesia, en la que ya no intervienen, y este es el síntoma de mayor importancia, sólo los poetas, sino los prosistas también, cultivando mediante ella así lo demopédico, como lo puramente literario, amén de temas diversos de seria progenie didáctica. Podemos, pues, concluir que en el transcurso de los dos últimos lustros se ha escrito más en gallego que en lo que abarca la inmensidad de tiempo confinable entre el siglo XV y el actual. El gallego vuelve a ser por esto un idioma culto, lo que quizá equivale a decir un verdadero idioma, si pensamos, como ciertos filólogos, que lengua que no alcanza a la expresión escrita no es un idioma sino dialecto, y si tenemos en cuenta asimismo el agudo juicio de Unamuno que basa la característica dialectal de un instrumento vivo de expresión en su desuso por los intelectuales, en la ausencia de colaboración de los selectos. Por lo demás, conforme con el exquisito Eugenio Montes, que una vez nos recordaba aquel sutil pensamiento de Senáncour en elObermann:En una lengua de las llanuras no puede expresarse la permanencia de las montañas. Valle Inclán, inútilmente, trató de rectificar a Senáncour. La bella prosa castellana de sus obras de intenso fondo gallego resulta bilingüe y con todas las apariencias de una traducción libre, anticastiza, de párrafos literarios hechos en nuestra lengua regional, flexible y dulce, al recio idioma de Cervantes.

Afortunadamente, hoy en el cultivo entusiasta del gallego se adiestran selectas y cada vez más nutridas falanges de la juventud de esta tierra. En auxilio de los poetas vienen los prosistas de todo género. Pero no es este ni el lugar ni el momento para ocuparnos en tan interesante asunto. Ahora nos mueve a coger la pluma la aparición de un nuevo libro de versos escritos en la lengua vernácula por Gonzalo López Abente, que la domina como pocos. D´Outono se intitula el libro de referencia, que está enteramente editado en talleres coruñeses y ostenta algunas felices ilustraciones debidas al joven y conocido dibujante Álvaro Cebreiro. Se trata de una colección de sonetos en la cual hay algunos insuperables en el aspecto formal y en lo nítido del pensamiento que los informa dándose así íntimamente la mano el versificador y el poeta, todavía aferrado a la sensibilidad ochocentista. Si fuere cierto, como se dice que Apolo inventó ese género de poesía para tortura de los vates ruines, Gonzalo López Abente podía situarse del lado de los buenos, rompiendo sin temores con su grande y habitual modestia.

El autor de Escumas da ribeira y de Alento da Razados volúmenes suyos de versos, uno de la época de la adolescencia y otro de la época de la juventud-, en esta colección de flores líricas de la edad madura, cultivadas casi todas en el vaso de catorce versos endecasílabos, que dominan D´Outono, se muestra más universal, queriendo ser más íntimo acaso, que en aquellos otros libros citados. En Escumas da ribeira y en Alento da Raza el medio físico gallego en que vive está siempre presente, omnipresente, diríamos mejor. No apartó apenas nunca los ojos del paisaje natural ni el pensamiento de los temas netamente regionales al escribir ambos libros. El ambiente de lacosta bravay el sentir de sus moradores, hermanos de los pinos graves u de las gándaras esquivas, alienta en ellos de continuo. En D´Outono, por el contrario, canta el poeta entregado a mismo, reflejando el espíritu en soliloquios de ritmo endecasílabo, escuchando únicamente, con serenidad melancólica, su voz interior que aprisiona siempre en cuartetos y tercetos, salvados de modo hábil del peligro de la monotonía. Sin embargo, no es menosenxebreen este último libro que en los otros, debido a que su alma se haya totalmente galleguizada.

Conviene decirlo una vez más: la conciencia de un país, los sentimientos de un pueblo o de una raza pueden mostrársenos categóricamente aun prescindiendo del color local, de las pinceladas costumbristas y de las tildes folklóricas. Así en los dramas de Visen, verbigracia, hay, para nosotros, mayor substancia nacionalista que en los sainetes de costumbres andaluzas de los hermanos Quintero pueda haberlas regionalista, aun teniendo siempre estos puestos los ojos en la región nativa y enfocando aquel asuntos de carácter universal. Porque en los dramas de Visen se plantean problemas de interés genérico, pero vistos a través de las reacciones psíquicas de un temperamento escandinavo, diverso del de los escritores de otros países, y en los sainetes de los hermanos Quintero ocurren casi siempre cosas, que si se prescinde del verbalismo fácil y ceceante y de las designaciones toponímicas y patronímicas, pudieran tener por escenario cualquier pueblo español.

No por otra razón decíamos que el último libro de López Abente resulta tan gallego como los anteriores- aunque los temas que canta lo parezcan menos- debido al hondo sentimiento racial que vibra en ellos.

D´Outono- y así cerramos nuestra impresión trazada a vuela pluma- viene a enriquecer la lírica de Galicia sin duda alguna, y viene también a conquistar un nuevo laurel para su autor el inspirado poeta de Mugía.

 

 

Antón Villar Ponte: en ALFAR, ano V, abril-1925, 49